lunes, 16 de marzo de 2009

Muto

domingo, 8 de marzo de 2009

Algunos Poemas De Paul Verlaine

ARIA DE ANTAÑO

"Son joyeux, importum, d'un clavecin sonore"
Petrus Borel
Lucen vagamente las teclas del piano
a la luz del suave crepúsculo rosa,
y bajo los finos dedos de su mano
un aire de antaño canta y se querella
en la diminuta cámara suntuosa
en donde palpitan los perfumes de Ella.
Un plácido ensueño mi espíritu mece
mientras que el teclado sus notas desgrana;
¿por qué me acaricia, por qué me enternece
esa canción dulce, llorosa e incierta
que apaciblemente muere en la ventana
a las tibias auras del jardín abierta...?
Versión de Eduardo Castillo



CANCIÓN DE OTOÑO

Los sollozos más hondos
del violín del otoño
son igual
que una herida en el alma
de congojas extrañas
sin final.

Tembloroso recuerdo
esta huida del tiempo
que se fue.
Evocando el pasado
y los días lejanos
lloraré.

Este viento se lleva
el ayer de tiniebla
que pasó,
una mala borrasca
que levanta hojarasca
como yo.

Versión de Carlos Fujol


EL HOGAR Y LA LÁMPARA DE RESPLANDOR PEQUEÑO

El hogar y la lámpara de resplandor pequeño;
la frente entre las manos en busca del ensueño;
y los ojos perdidos en los ojos amados;
la hora del té humeante y los libros cerrados;
el dulzor de sentir fenecer la velada,
la adorable fatiga y la espera adorada
de la sombra nupcial y el ensueño amoroso.
¡Oh! ¡Todo esto, mi ensueño lo ha perseguido ansioso,
sin descanso, a través de mil demoras vanas,
impaciente de meses, furioso de semanas!
Versión de Luis Garnier




GREEN

Te ofrezco entre racimos, verdes gajos y rosas,
mi corazón ingenuo que a tu bondad se humilla;
no quieran destrozarlo tus manos cariñosas,
tus ojos regocije mi dádiva sencilla.
en el jardín umbroso mi cuerpo fatigado
las auras matinales cubrieron de rocío;
como en la paz de un sueño se deslice a tu lado
el fugitivo instante que reposar ansío.
Cuando en mis sienes calme la divina tormenta,
reclinaré, jugando con tus bucles espesos,
sobre tu núbil seno mi frente soñolienta,
sonora con el ritmo de tus últimos besos.
Versión de Víctor M. Londoño



LAS CONCHAS

Cada concha incrustada
En la gruta donde nos amamos,
Tiene su particularidad.

Una tiene la púrpura de nuestras almas,
Hurtada a la sangre de nuestros corazones,
Cuando yo ardo y tú te inflamas;

Esa otra simula tus languideces
Y tu palidez cuando, cansada,
Me reprochas mis ojos burlones;

Esa de ahí imita la gracia
De tu oreja, y aquella otra
Tu rosada nuca, corta y gruesa;

Pero una, entre todas, es la que me turba.



LASITUD

Encantadora mía, ten dulzura, dulzura...
calma un poco, oh fogosa, tu fiebre pasional;
la amante, a veces, debe tener una hora pura
y amarnos con un suave cariño fraternal.
Sé lánguida, acaricia con tu mano mimosa;
yo prefiero al espasmo de la hora violenta
el suspiro y la ingenua mirada luminosa
y una boca que me sepa besar aunque me mienta.
Dices que se desborda tu loco corazón
y que grita en tu sangre la más loca pasión;
deja que clarinee la fiera voluptuosa.

En mi pecho reclina tu cabeza galana;
júrame dulces cosas que olvidarás mañana
Y hasta el alba lloremos, mi pequeña fogosa.
Versión de Emilio Carrere



MI SUEÑO

Sueño a menudo el sueño sencillo y penetrante
de una mujer ignota que adoro y que me adora,
que, siendo igual, es siempre distinta a cada hora
y que las huellas sigue de mi existencia errante.
Se vuelve transparente mi corazón sangrante
para ella, que comprende lo que mi mente añora;
ella me enjuga el llanto del alma cuando llora
y lo perdona todo con su sonrisa amante.
¿Es morena ardorosa? ¿Frágil rubia? Lo ignoro.
¿Su nombre? Lo imagino por lo blando y sonoro,
el de virgen de aquellas que adorando murieron.
Como el de las estatuas es su mirar de suave
y tienen los acordes de su voz, lenta y grave,
un eco de las voces queridas que se fueron...
Versión de Nicolás Bayona Posada



MUJER Y GATA

La sorprendí jugando con su gata,
y contemplar causóme maravilla
la mano blanca con la blanca pata,
de la tarde a la luz que apenas brilla.

¡Como supo esconder la mojigata,
del mitón tras la negra redecilla,
la punta de marfil que juega y mata,
con acerados tintes de cuchilla!

Melindrosa a la par por su compañera
ocultaba también la garra fiera;
y al rodar (abrazadas) por la alfombra,

un sonoro reír cruzó el ambiente
del salón... y brillaron de repente
¡cuatro puntos de fósforo en la sombra!
Versión de Guillermo Valencia



SERENATA

Como la voz de un muerto que cantara
desde el fondo de su fosa,
amante, escucha subir hasta tu retiro
mi voz agria y falsa.

Abre tu alma y tu oído al son
de mi mandolina:
para ti he hecho, para ti, esta canción
cruel y zalamera.

Cantaré tus ojos de oro y de onix
puros de toda sombra,
cantaré el Leteo de tu seno, luego el
de tus cabellos oscuros.

Como la voz de un muerto que cantara
desde el fondo de su fosa,
amante, escucha subir hasta tu retiro
mi voz agria y falsa.

Después loare mucho, como conviene,
A esta carne bendita
Cuyo perfume opulento evoco
Las noches de insomnio.

Y para acabar cantaré el beso
de tu labio rojo
y tu dulzura al martirizarme,
¡Mi ángel, mi gubia!

Abre tu alma y tu oído al son
de mi mandolina:
para ti he hecho, para ti, esta canción
cruel y zalamera.


SOÑÉ CONTIGO ESTA NOCHE

Soñé contigo esta noche:
Te desfallecías de mil maneras
Y murmurabas tantas cosas...
Y yo, así como se saborea una fruta
Te besaba con toda la boca
Un poco por todas partes, monte, valle, llanura.
Era de una elasticidad,
De un resorte verdaderamente admirable:
Dios... ¡Qué aliento y qué cintura!
Y tú, querida, por tu parte,
Qué cintura, qué aliento y
Qué elasticidad de gacela...
Al despertar fue, en tus brazos,
Pero más aguda y más perfecta,
¡Exactamente la misma fiesta!
Versión de Víctor M. Londoño




TÚ CREES EN EL RON DEL CAFÉ, EN LOS PRESAGIOS...

Tú crees en el ron del café, en los presagios,
y crees en el juego;
yo no creo más que en tus ojos azulados.
Tú crees en los cuentos de hadas, en los días
nefastos y en los sueños;
yo creo solamente en tus bellas mentiras.
Tú crees en un vago y quimérico Dios,
o en un santo especial,
y, para curar males, en alguna oración.
Mas yo creo en las horas azules y rosadas
que tú a mí me procuras
y en voluptuosidades de hermosas noches blancas.
Y tan profunda es mi fe
y tanto eres para mí,
que en todo lo que yo creo
sólo vivo para ti.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Polusa Poezii "Timothy Leary"



Ustedes pueden buscar a Learny en la internet y les saldrá que no es más que un psicólogo que experimentó con L.S.D., que tuvo importantes conexiones en el mundo de la contracultura y que por tanto es amigo de más de algún Beatnik; que murió en 1996 y nació en 1920 y en 1955 (Con dos veces es suficiente) que tuvo repetidos problemas con la ley e incluso fue acusado de conspiración. Crea usted lo que quiera, total la realidad , como dice este vídeo, se construye; pero no caiga en el solipsismo. El video me parece "bueno" y eso es todo.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Contratiempo



Para entonces no era yo más que una sombra, mitad humana, mitad nada; un salteador del camino, atraído por la inmensidad del abismo. (Josué Molina)


Está bien, yo la maté. Supongo que el haberlo hecho fue parte de algún simple proceso, o de una imaginación del pensamiento, quizás un suceso dentro de aquel laberinto de tiempo y confusión, una interminable franja de formales monotonías y agudas realidades. No lo sé.

Tendré que decir que la amaba, mi vida estaba tan llena de nada y a la vez tan llena de ella, su voz hacía eco en mi memoria y su figura era una imagen casi fotográfica dentro de la misma. Cinco años de ser vecinos y ella no lo sabía, bueno, no sé, tal vez lo sabía; creo que sí, lo que pasa es que ambos éramos tímidos…

-Jajaja…

-Shh, por favor ¡cállese! ¿De quién se burla, de mí? Por favor, ya no me vea con esa cara de idiota y déjeme contarle, aunque creo que usted ya lo sabe; no importa, quiero hacerlo.

Ella era bella, podría decirse que era demasiado bella: sus ojos, su cabello, sus labios, su silueta; en fin. Se llamaba Aurora o quizás María, tal vez Rocío; no lo sé, nunca lo supe, prefiero no saberlo, creo que así es más fácil olvidarla; me hizo mucho daño y por eso pasó lo que tenía que pasar. Yo no podía vivir sin ella, teníamos que estar juntos. Nadie la iba a amar como yo la amé; nadie, absolutamente nadie.

Todos los días se despertaba a las cinco de la mañana, yo en cambio, me despertaba quince minutos antes; tenía que observarla. Una hora más tarde ella estaba en su trabajo: una modesta e ignorada librería en el centro de la ciudad; - allí nos conocimos- no había día que yo no frecuentara dicho lugar, ella siempre me atendía, se sonreía conmigo, me observaba fijamente, a veces con curiosidad. ¿Por qué se ríe? No lo entiendo, por favor deje de joder y escuche. Sí, me miraba fijamente con esos ojos que aman, yo también me detenía a observarla, aunque mi tímido actuar me obligaba a bajar la mirada rápidamente. Siempre que podía comprar un libro lo compraba, eso sí, tenían que ser de los mismos autores de siempre: Panero y Dostoievski. Podría decir que compré todos los libros de estos dos autores, claro, algunos libros los compré más de una vez, por ejemplo: Poemas Del Manicomio De Mondragón y Crimen y Castigo. Los compré quince veces cada uno, todo por verla… (Profundo silencio)

Al salir de la librería avanzaba de forma acelerada recorriendo dos cuadras; me encontraba en el parque central de la ciudad, aquel sitio infectado de algún tipo de especulación colectiva, el típico y empobrecido panorama de una ciudad enmudecida. Podía observar cuantas mujeres quisiera, pero ninguna me llamaba la atención; sentía los esporádicos brotes de melancolía en los ojos de algunas y en otras era evidente el paroxismo de los amores que nunca entendían; todas caminaban al son de un mismo ritmo marcial, nunca traicionaban su camino, sus pasos se marcaban con la monótona y resonante precisión matemática de todos los días.
Nadie era igual a ella, definitivamente se había adueñado de mí.

Al abandonar las transitadas calles de mi ciudad emprendí el regreso a casa (una horrible pocilga de arcaica estructura, tejas semi uniformes, paredes picadas y extorsionadas por la variedad de grafiti que algún artista callejero habría plasmado, ventanas selladas con reglas de madera carcomida ,y un fétido olor a excremento), mi bella casa, el palacio donde concurre mi soledad, mi bien acomodada posada de fina estructura, tejas uniformes y paredes blanqueadas, objetos de finísima porcelana y generoso olor a pino. Regresaba a la misma hora de siempre, cuando mi reloj contabilizaba las dos de la tarde; subía hasta mi habitación, bueno, realmente todas eran mis habitaciones, la casa era completamente mía. Al entrar a la habitación lo primero que hacía era recostarme sobre una confortable cama, escuchar música de Enrique Bumbury, y leer los poemas adheridos a la pared que en honor a ella habría escrito. Tenía que esperar cuatro horas para lograr verla de nuevo, mientras tanto me miraba al espejo buscando la mejor pose con la cual me podría presentar ; repetía , diseñaba y rediseñaba distintas frases que utilizaría en nuestra primera cita, redactaba cartas que algún día le entregaría, dibujaba su rostro en cualquier lado; sabes, mi habitación es muy artística (un pequeño cuarto asqueroso compuesto por un piso lleno de excremento, un colchón constituido básicamente por resortes donde frecuentan ratas e insectos, paredes repletas de dibujos sin forma y poemas sin lógica alguna; poca iluminación, espejos y pedazos de espejos por todos lados, una tina llena de orines, un cielo rasgado, una silla de plástico color blanco, papeles tirados a lo largo y ancho de la habitación, una caja llena de andrajos pestilentes , y restos de comida que se confundían con la materia fecal.), tendría que verlo ¡cuánto arte! ¡Cuánta manifestación artística en una sencilla habitación! claro, todo fue conformado por la sobresaliente creatividad de un gran artista, un gran poeta, sí, un gran artífice de aquellas manifestaciones desinteresadas y personales; un intérprete de lo real y lo imaginado, que con elementos plásticos, orgánicos, lingüísticos o sonoros, expresó a gritos su mundo.

- Mire sus ojos, todavía miran con amor, todavía sigue siendo bella; está más pálida, cada vez más pálida, sus pupilas se cristalizaron, sus labios son como glaciales, fríos ¡tan fríos!

- Jajaja…

- ¡Ya no me vea así por favor!

Sí, el tiempo como de costumbre se consumía rápidamente; aquellas horas, minutos y segundos, eran tan sólo una crónica de mi vivir. Ya sólo faltaba media hora para su llegada, mientras tanto, yo leía algunos poemas de poetas de mi ciudad.
Las tareas vespertinas de siempre concluían con la entrada del crepúsculo; las arterias del tiempo aproximaban su llegada, entonces, tendría que arreglarme. – como todos los días- Me pondría mi traje color negro, zapatos de matices similares, peinaría mi cabello hacia atrás, bajaría de mi habitación hasta encontrarme en la puerta principal de mi palacio ; allí y justo a un extremo de la misma, guardaba un ramo de rosas, de color rojo y artificiales; claro, las recogía amacijando el ramo con ambas manos , posaba el mismo sobre mi pecho que se erguía con soltura , contenía la respiración y levantaba la mirada , luego exhalaba , retiraba mi mano izquierda para observar la hora que proyectaba el reloj (un vetusto objeto sujeto a la muñeca por un conjunto desquiciado de hules e hilos, conformado por un par de manecillas muertas; números dibujados con marcador y ordenados de forma absurda e incoherente), faltaban diez minutos para su llegada, para entonces yo la esperaría bien arreglado y como siempre , tras la puerta.

Al fin llegó; yo la observaba por la ventana a la cual me había movilizado, sabía que era ella quien llegaba al barrio, escuché los silbidos y la variedad de piropos que la multitud masculina pregonaba; vaya que era linda, todos lo sabían. Durante ese breve momento en el cual se dirigía hacia su casa yo estiraba la mirada para observarla y no perderla ni un instante, me detenía en su melódico andar, en sus caderas y sus bien torneadas piernas, en su cabello y en su rostro enamorado; la observaba hasta que se perdía, hasta aquel momento en que entraba y se refugiaba en aquel amasijo de piedra, madera y cemento. Así de sencillo, breve, y preciso; sí, eso era todo, lo mismo de siempre, la misma rutina, la misma escena.

- lo mismo, lo de siempre, hasta aquel día.

- ¿qué día?

Después de verla entrar en su morada y como en otras ocasiones, suspiraba, me llenaba de nervios, fui un péndulo entre el hecho de quedarme en casa y el salir, visitarla y platicar con ella, pero bueno, volvió a suceder, el miedo encadenó mis decisiones…

- ¿cuál miedo?

Otra vez me quedé observando las calles vacías, las paredes silenciosas y su ausencia. ¡Pero llegó él¡ lo vi y creía que era su hermano o tal vez su primo , quizás un familiar que hace tiempo no veía, no, ¡no! ¡No, no, no, no! era él, estaba vestido con un traje color negro, zapatos de matices similares, se peinaba hacia atrás, cargaba consigo un ramo de rosas color rojo que por supuesto no eran artificiales, no tendrían que ser artificiales porque seguro las entregaría ¡sí! ella salió, lo recibió con un beso y este le entregó el ramo de rosas, luego lo invitó a entrar y él accedió. Enloquecí, mis ojos giraban convulsivos, mi ritmo respiratorio se exaltaba con violencia, mis manos temblaban llenas de furia; corrí despavorido en busca de ella, salté el muro que protegía su guarida infiel y una vez estando adentro escuché eso…

- Jajaja… ¿Qué escuchaste?

- ¿Qué escuchaste?

- ¡Si! ¿Qué escuchaste?

- eso… ¡sí! ¡eso!

Ah, ah, ah, ah… ¡si, si, si, sí!...uhmmm, ¡si!! Dale ¡ ah, ah, ah, ah… uhmmm… ¡si, si, si¡ …

- ¡maldita!

Me encontraba de pie frente a la ventana de su habitación, estaba perplejo, completamente paralizado, mis ojos se derretían ¡me fue infiel! ¡Dejó de amarme ¡dejó de ser ella!¡cómo lo pudo hacer!...

Sólo esperé que terminara aquel cruel y desgarrador cuadro que a filo de alfiler hería alguna parte de mí, y cuando al fin concluyó me quité de la ventana recostando mi cuerpo sobre una pared, sonreí con una de esas sonrisas masoquistas, amortiguando el golpe; pasaron, no sé, tal vez veinte minutos, esos minutos ya no importan, ella se despidió de el y volvió a su habitación, yo me volví frente a la ventana de cristal del cuarto de sus infidelidades; la veía abrazar una almohada, cerrar los ojos y sonreír, ¡era tan cínica , tan falsa! Enfurecí, el vaivén de motivos justificó mi enojo, así que me lancé hacia ella ; me encontraba en su lecho junto a varios cristales esparcidos , tomé uno y lo adherí a mi mano derecha, la cual sangraba al oprimir el cristal; vaya que ella gritaba, lloraba, preguntaba y se quejaba: ¿Quién es usted?, ¿Qué le pasa?, por favor déjeme ,!Por favor ¡ !se lo suplico por el amor de Dios ¡ ¡Ja! Era una maldita mentirosa, como si no me conociera, ambos estábamos enamorados y ahora decía que no me conocía; eso me enojó aun más, así que la tomé del cabello y le dije que se callara, deslicé con suavidad mi mano sobre su cara, la miré a los ojos mientras esta lloraba, quise besar sus labios, pero no lo hice, en cambio besé su frente, despidiéndome de ella; luego hundí el cristal en su garganta removiéndolo de lado a lado; inmediatamente comenzó a temblar, su pulso se aceleró , la solté y cayó al suelo . Ya no gritaba. En cambio contraía el pecho y escupía sangre, me miraba a los ojos, esta vez yo no bajé la mirada; mis mejillas estaban cubiertas de lágrimas; me senté sobre su cama, la seguí viendo hasta que se paralizó, hasta que sus ojos miraron sin ella, la vi perderse, estaba allí, pero a la vez ya no estaba.
Yo no lo soporté; levanté la cabeza observando el cielo rasgado de la habitación, llevé mis manos hacia mis oídos, presionándolos para no oír nada ,cerré con fuerza los ojos; sentía fuertes y estridentes picotazos en el cerebro, escuchaba esas malditas voces gritar; abrí los ojos y experimentando algo similar a un efecto embrutecedor, comencé a ver borroso, fui presa de un mareo parecido a la embriaguez, mi visión del mundo y de aquella realidad se distorsionaba, todo comenzó a girar, mi corazón latía con desesperación; mis brazos, piernas y demás extremidades, temblaban.
La intensidad de todo aquello logró disminuir de manera paulatina, entonces fijé la mirada en el espejo que tenía frente a mí, y logré ver aquel ser tan horrible, tan aterrador y grotesco; lentamente subía mis manos hacia mi rostro, tocándolo y reconociéndolo; por algún motivo aquel ser desprovisto de belleza y hermosura, comenzó a hacer lo mismo.
Es difícil concebir dicho suceso, volteé mi atención hacia ella, la vi inerte, carente de sí, ausente en la trama del la vida y el tiempo.

- Aquí nacieron los días de siempre, y a decir verdad sólo han pasado cinco minutos.

Eran aquellos instantes los momentos más turbios y pesados de mí existencia, miré alrededor y observé los estantes llenos de libros de Panero y Dostoievski , luego me detuve en un libro que se ubicaba sobre una silla color blanco, el cual era una especie de antología dedicada a un grupo de jóvenes poetas de la ciudad; los discos de Bumbury estaban debidamente ordenados al igual que la ropa, aquella habitación era tan bella que aun con el piso manchado de sangre adquiría tintes muy estéticos; es extraño ,pero hay varios espejos y no sé si es la debilidad o algún tipo de delirio, tal vez alguna alucinación, pero escucho el bullicio de las ratas debajo de la cama y veo cucarachas sobre el colchón. Cada vez que miro hacia un espejo observo un rostro distinto, cada uno con sus propios ademanes y su voz; no importa, ella está muerta, la salvé de algún desquiciado o quizás de sí misma; estoy seguro que no es ninguna alucinación, siento que las cucarachas pasan por mis muslos y que alguna rata mordió mi tobillo; quizás ambos escapamos, no lo sé.

Está bien, yo lo hice. Supongo que el haberlo hecho fue parte de algún simple proceso, o de una imaginación del pensamiento, quizás un suceso dentro de aquel laberinto de tiempo y confusión, una interminable franja de formales monotonías y agudas realidades. No lo sé...

sábado, 15 de noviembre de 2008

Bittersweetbienal

Hace poco tenía litros de vergüenza que humedecían mi cordura,
sin embargo;
encontré la bitácora del párvulo y en ella vi palabras que se volvían sangre,
sangre que se volvía verdad,
mataperros metamorfos, egos justamente contristados,
un bicho alcalde descalzo por lo real,
entonces entendí;
El arte no es tener nada que hacer,
y tampoco prostituir locas intenciones,
¡ja! famosas tarjetas que excluían del arte a los artistas;
poetas cenicientos, pintores con color de ausencia,
teatristas injuriados por la estupidez
de los que gozan realizar bonitos cocteles para no dañar su imagen,
yo en tanto me dediqué a pensar que la vida es corta y que el vino gratis
no se puede desperdiciar.

El hecho es que Warhol ya existió y el dadá tenía un objetivo.

martes, 11 de noviembre de 2008

Agustín Fernández Mallo y Nocilla Dream.

«El deslumbramiento estético sólo se da ante situaciones y objetos que nos desenfocan la mirada establecida. Entonces es cuando se regenera un género, o lo que es lo mismo, aparece uno nuevo»
Entrevista: Iván Humanes Bespín
Reseña: Miguel Ángel Gara

Nocilla Dream es la primera novela del poeta Agustín Fernández Mallo (A Coruña, 1967). Publicada en 2006 por la editorial Candaya, ha sido considerada como una de las mejores novelas del año pasado por los críticos de El Cultural, y la mejor según la revista literaria Quimera. Fue la primera entrega de su Proyecto Dream, que se completará con la edición de dos libros más: Nocilla Experience y Nocilla Lab. Desacostumbrados como estamos en este país a recibir y reconocer nuevos talentos, Fernández Mallo rompe con todos los tópicos literarios y se convierte en la excepción: ha sido avistado por los críticos y la calidad es lo que prima en su obra.

Iván Humanes Bespín: Nocilla Dream se abre con un prólogo de Juan Bonilla, y ahí se hace énfasis al desierto. ¿Es esta una novela repleta de desiertos? ¿Cómo explicaría la novela?
Agustín Fernández Mallo: Sí, quizá el desierto es la metáfora conductora. El desierto es un lugar de frontera, un límite entre lo orgánico y lo inorgánico, es decir, entre la vida y la muerte. Los personajes también están de alguna manera en un límite, en el de lo asocial, lo extraño. Es quizá una novela de fronteras (un poco a lo David Lynch), tanto físicas como simbólicas. Y esas fronteras se pueden articular tanto con referencias clásicas, como científicas o pop. Pero lo que más destacaría del libro es el tono poético y simultáneamente plano, casi periodístico, que tiene. Si yo no fuera poeta no podría haberlo escrito.

Iván Humanes Bespín: Nocilla Dream es fruto de un accidente: comenzó a escribirla mientras estaba en cama, al haber sido atropellado por una moto y romperse la cadera. ¿Qué elementos fueron los que influyeron en su escritura durante ese tiempo?
Agustín Fernández Mallo: Bueno, directamente, quizá el estar postrado 25 días en la cama de un hotel de Tailandia. Lo único que podía hacer es zapear por canales incomprensibles y escribir en cuanto papelito iba encontrando, facturas incluidas. Pero en realidad, todo eso ya estaba en mí, yo ya lo traía, porque reelaboro más con productos mentales que, aunque emanen de la realidad, son de “segunda generación”, que de la experiencia directa. De hecho, la novela es una muestra de mi empanada mental, no de mi realidad física.

Iván Humanes Bespín: ¿Qué es la “docuficción”?
Agustín Fernández Mallo: Una manera de articular una construcción: bebe del género documental pero también hay ficción en tanto ese documento es modificado. Creo que mi novela se ajusta bien a ese género. Es lo que hacen con sonidos los músicos cercanos al Dj cuando usan el sample.

Iván Humanes Bespín: Parafraseando un artículo que publicó en la desaparecida Lateral, ¿cree que es condición indispensable para la nueva novela, que lo menos obvio sea, precisamente saber que es novela?
Agustín Fernández Mallo: Esta pregunta me gusta, porque es algo que me parece fundamental. Cuando un género se establece totalmente, aparecen los tics, los amaneramientos, se agarrota, se esclerotiza por un exceso de colesterol en sus venas. El deslumbramiento estético sólo se da ante situaciones y objetos que nos desenfocan la mirada establecida. Entonces es cuando se regenera un género, o lo que es lo mismo, aparece uno nuevo.

Iván Humanes Bespín: La cultura pop y sus derivaciones está latente en sus páginas, ¿qué le aportan esas referencias? ¿No cree que la mayoría de escritores reniega de su “actualidad”?
Agustín Fernández Mallo: Bueno, eso me sale sin premeditación alguna. Aunque toda novela es una construcción, un artificio, es también un reflejo del autor. Es que mi mundo, lo que me estimula, es una resultante tanto del Equipo-A como de Cioran, pasando por la física o por Valente, o los chicles de fresa ácida y Sr. Chinarro. En ese sentido yo no diría tanto pop como sí ecléctico, un posmodernismo lioso y tardío. Y todo eso, tanto a mi obra poética como ahora a mi narrativa, le aporta una frescura que por lo que se ve muchos lectores echaban en falta. Pues lo celebro, pero no hay premeditación alguna.

Iván Humanes Bespín: ¿Cómo relaciona la física, su profesión, con la poesía y la narrativa? ¿La poesía es matemática?
Agustín Fernández Mallo: Es que para mí la física es un gran poema. No es la realidad si no una representación de la realidad, y como tal, es susceptible de ser tratada como ficción. A llegar a ese pensamiento me han ayudado pensadores como Rorty, Baudrillard o Félix de Azúa. Ahora bien, no creo que la poesía sea matemática. Más bien al contrario, la matemática es poesía.

Iván Humanes Bespín: ¿Cómo ha recibido la avalancha de críticas positivas sobre Nocilla Dream? ¿Cree que el éxito puede cambiar al escritor?
Agustín Fernández Mallo: Las he recibido con mucha tranquilidad y alegría. La gente de Candaya ha hecho un trabajo espléndido de promoción, un trabajo que ya les gustaría a muchas grandes editoriales, y me he sentido muy acompañado en todo. Y contestando a lo segundo, claro que el éxito cambia al autor, es natural y así debe ser, lo contrario es negar el propio hecho de la vida. La cosa está en si lo cambia para bien o para mal. Ahí cada uno ha de estar bien atento, y si comete un traspiés fatal, pues mala suerte.

Iván Humanes Bespín: Nocilla Experience será el siguiente título a publicar en esta trilogía, ¿puede anticiparnos algo sobre su argumento?
Agustín Fernández Mallo: El tono y la poética son muy similares al de Nocilla Dream, sólo que la metáfora conductora en vez de ser los desiertos quizá es el río, las nieves, que vienen a ser otro desierto en inverso. Y el último, Nocilla Lab, no tiene nada que ver con los otros dos ni en contenidos ni en forma.

Reseña
Nocilla Dream
Agustín Fernández Mallo
Ed. Candaya, 2006

LA IDENTIDAD COMO TRÁNSITO
Nocilla Dream, la primera novela del poeta y físico Agustín Fernández Mallo (La Coruña 1967), es una novela especial ¿y por qué es especial? primero porque es uno de los pocos intentos serios en la narrativa española actual de integrar otros géneros y otras disciplinas no necesariamente literarias, lo cual, según el mismo autor ha declarado en alguna ocasión, vienen realizando ya con cierta naturalidad otras artes como la pintura, el cine o la música. Y segundo porque esta novela, planteada posiblemente con la intención de reivindicar o de reinventar algunos postulados de la posmodernidad, (fragmentación del discurso narrativo, intertextualidad, ironía, preponderancia de las interpretaciones frente a los hechos, etc.) tiene mucho que ver con la poesía. Y es que al margen de su innegable capacidad de sugerencia lírica, Fernández Mallo despliega un mosaico de personajes que se desplazan ante símbolos y objetos simbólicos (un árbol en el que cuelgan miles de zapatos, un gigantesco laberinto subterráneo, la cabina de un avión en tierra, una improbable estatua de Borges) de una manera parecida a como las curvas de un fractal construyen una longitud infinita con una superficie finita. Esta metáfora es a su vez utilizada con acierto en el transcurso de la narración y define muy bien el resultado final.
El lisérgico título de la novela, cuya elección personalmente me resulta un auténtico misterio, remite al parecer a una canción de Siniestro total (y tal vez al recuerdo de un anuncio en el UHF de los perdidos 70), y apunta a la mezcla de un elemento familiar o incluso cotidiano -como es la conocida crema de cacao- con la vocación sofisticada y ambiciosa que alienta el libro.
El argumento (por llamarlo de alguna manera, dado que el autor evade las reglas de narratividad al uso) se desarrolla en su mayor parte en las enormes planicies cuasi-vacías de algunos estados de Norteamérica: Nevada, Oklahoma, Texas, sitios desocupados, espacios donde en invierno impera el viento y la línea recta y en verano la luz y los espejismos, en fin, no-lugares, por otro lado virtualmente semejantes a aquellos a los que cientos de millones de ciudadanos del mundo accedemos a diario: las electrónicas vísceras de los servidores de red del planeta, zonas donde la personalidad puede ser suplantada, la vida inventada, donde la máscara se convierte en el verdadero rostro.
Es por eso que sin dejar de ser un interesante tapiz de historias que pudiera abrir nuevos caminos desde el punto de vista formal, lo más importante de Nocilla Dream es su capacidad de epitomar el mundo que se nos ha avecinado sin que tal vez hayamos caído demasiado en la cuenta. Un mundo que no percibimos ya únicamente con nuestros sentidos inmediatos, ni siquiera en nuestra relación con los demás, si no que se nos ofrece como una posibilidad perpetua de transformación, y nos permite interactuar como si fuéramos otra persona e incluso sentirnos otra persona (sentimiento éste que tiene mucho que ver con la poesía) en entornos que cuestionan las barreras psicológicas del espacio-tiempo. Internet, los nodos de comunicaciones, los aeropuertos, las fronteras, los países inexistentes; lugares de paso, espacios donde se puede vivir pero a los que difícilmente llamaríamos hogar, desiertos en definitiva, acaso donde comienzan los mitos, o la poesía. La identidad como tránsito.

miércoles, 29 de octubre de 2008

La poesía de Julio Cortázar: primera fundación intertextual*






Cynthia Gabbay



Otro Julio se intuye cuando de poesía se trata y una obra enmascarada inicia el primer plano. La voz de Julio Cortázar nació como la voz lírica de “Julio Denis”. En 1938, fue publicada en Buenos Aires su primera obra, Presencia: cuarenta y tres sonetos firmados por un joven poeta desconocido, Julio Denis. Durante algunos años, el poeta continuó construyendo la voz de su homónimo. Publicó su primer cuento, “Llama al teléfono, Delia” en la ciudad de Chivilcoy y en 1941, un artículo entorno a la figura de Rimbaud en la revista Huella. Un año más tarde, Julio Denis firmó el prólogo del libro de su amigo Domingo Zerpa; pero cuando publicó su cuento “Bruja” en 1944, trazó el rostro de “Julio Florencio Cortázar”. A lo largo de los años ´40, el escritor traduce a Jean Giono, Gide, Chesterton, Poe y Defoe y firma con su nombre completo. Sólo en 1949, “Julio Cortázar” aparece como autor del poema dramático Los Reyes. El joven poeta, Julio Denis, desapareció, adelantándose e incluso anunciando ya la retirada de 1951 cuando Julio Cortázar abandonara la “madre patria” instalándose definitivamente en París. Pero Julio Denis no murió sino que se convirtió en la faceta enigmática del escritor Julio Cortázar, quien continuó escribiendo poesía “secretamente”, como si ésta invocara una palabra prohibida. Cortázar introdujo numerosos poemas dentro de sus libros misceláneos, novelas y almanaques, como si su única función consistiera en adornar la prosa o alumbrar cual cometa sobrevolando el caos del big bang del “Boom” latinoamericano.
En diversas revistas, a lo largo y ancho del mundo, sus poemas, pequeños y tímidos ámbares, pasaban desapercibidos. Sólo en 1971, en el contexto de la traducción y publicación en italiano de La raggione della colera (aparecida sólo póstumamente en castellano), se da a conocer en Barcelona Pameos y meopas. Durante la época que precedió su anunciada muerte, Cortázar preparó su último libro, destinado a ver la luz cuando los ojos de su amo y señor se cerraran, dando un golpe de gracia que sellara con poesía el pasaje iniciado por la Poesía, una poesía entrañadamente distinta.
La pregunta que se impone al observar el desarrollo lírico de Julio Cortázar es hacia dónde se esfumó el poeta Julio Denis, quien componía sonetos estilizados adoptando una concepción de mundo extremadamente cercana a aquella del poeta francés Stéphane Mallarmé y a la métrica y el lenguaje petrarquistas. ¿Acaso el hecho de que el nombre de Julio Denis desapareciera del mundo de la imprenta implica inevitablemente la muerte de la voz lírica y meta-lírica que apenas naciera en Presencia? Eso es lo que parece. Pero el trabajo de tesis intentará localizarla dentro de la voz de Julio Cortázar, en sus tonos huidizos, en sus libros tardíos que no rechazaron la relación con la lírica de Stéphane Mallarmé, sino que la desarrollaron, abriéndose a un diálogo multidimensional con diversas poéticas, y en particular con la lírica camaleónica de John Keats. Luego de esta introducción, ahondemos en el nacimiento de la voz del poeta en la obra Presencia. Los cuarenta y tres sonetos se erigen como un solo poema, dividido prolijamente en estrofas y ritmado por sus rimas, siguiendo los modos de los petrarquistas españoles, y los poetas italianos y franceses a lo largo de la tradición lírica, hasta que en 1887, el poeta francés Gustave Kahn compusiera los primeros versos libres. Aquí nos centraremos en el aspecto mallarmeano que atañe a la poesía de Julio Denis.
Presencia está dividido en cinco partes que construyen paulatinamente la figura del Poeta, definen su voz, lo engendran y finalmente le otorgan el derecho de expresión. El elemento literario mallarmeano más significativo es el concepto de la Nada, el génesis posterior a la lucha entre el Poeta y el “plumífero Dios”, una lucha teocida que permitió la desaparición del Dios y creó la Nada (le Néant). Esta Nada posibilita el espacio de residencia del reino de la Ficción, en el cual el mundo resulta como ejercicio de la palabra humana, la palabra del Poeta en este caso. Y el nuevo Ideal en el reino de la Ficción no es el “Absoluto” tal como lo fue en la tradición lírica, sino la Belleza, la cual Mallarmé figura en su personaje alegórico Hérodiade. También Julio Denis se refiere al Dios como un personaje deconstruído, una figura desintegrada, de la cual no han quedado sino “fragmentos” en el espacio de la Nada. Pero en tanto que para Mallarmé el mundo sometido al reino de Dios ha desaparecido por completo, desde la visión de la voz lírica de Julio Denis aún coexisten dos mundos paralelos que participan del mismo espacio en el universo físic

(fragmento) *Esta ponencia fue elaborada en febrero del 2008 en el contexto de la preparación de la tesis de doctorado La poesía de Julio Cortázar: Intertextualidad y Otredad literaria.