domingo, 26 de octubre de 2008

Dylan T. Infante terrible de la literatura inglesa




De Dylan Thomas se a tratado desde todos los aspectos posibles y sería un arduo trabajo, publicar algo que nadie haya tratado de él.

Al leer a Dylan se tiene la impresión de que las palabras saltan de las página hacia el oído y que luego éstas con algún toque mágico, comienzan su función hipnótica a todo aquel que lo lee, pero al decir esto no pluralizo, cada quien tiene una percepción distinta de las cosas. Dylan por excelencia, se daba a la tarea de construir versos mayúsculos con minúsculas, la grandeza de sus líneas es poderosa. Recuerdo que en el transcurso de leer sus "prosas completas" tenia sueños y visones horrorificas que me representaban las escenas antes leídas en sus cuentos, me espantaba como un niño al que se le esta leyendo la parte en que el lobo salta contra la abuela, pero no me dejaba de asombrar el nivel poético que tenia en sus cuentos, a eso yo si le llamaría sin temor a juicio "prosa poética".


Dylan llevaba una vida digna de un poeta de su talla, se solía decir, que los poetas estaban guiados por oscuras estrellas y él, amarró esa estrella para jugar con ella como un papelote.

Tal vez se pueda decir que su vida era reflejo de sus escritos o que sus escritos eran el reflejo de su vida, lo importante es que dejó un mundo de imágenes en el cual, cualquier hombre podría perderse, para luego encontrase en el reflejo de una copa vino.




(Fragmento del ensayo publicado por Michael Hofmann, Tomado de la revista "literature literarie" del año de 1992)